Qué ver en Irlanda en 4 días

Irlanda es un país que por sus dimensiones es perfecto para hacer una escapada corta. Conviene, no obstante, planificar muy bien los itinerarios y tener en cuenta que en el país no existen muchas autopistas; normalmente se circula por carreteras en las que la media de velocidad no pasará de los 70 km/h. Tened presente que si hace buen tiempo en Irlanda hay muchas zonas de picnic en las que poder parar y disfrutar de una merienda o un almuerzo.
Teniendo esto en cuenta te he preparado varias propuestas sobre qué ver en Irlanda en 4 días, complementando otros artículos anteriores.

Què veure a Irlanda en 7 dies

Propuestas para visitar Irlanda en 4 días

Aunque el país ofrece una gran cantidad de posibilidades, he preparado esta selección con aquellos lugares que más nos gustaron a nosotros los meses que vivimos allí con los niños. Dada la excelente red de alojamientos, mediante los Bed and Breakfast que hay por toda la isla, puedes considerar estos itinerarios como una idea de partida para terminar modificándola a tu gusto.

1_ Dublín-Galway-Cliffs of Moher

Esta primera propuesta consistiría en dedicar tres días enteros a Dublín y dejar uno para hacer la excursión hasta los acantilados de Moher.
Recorrido 1: Que ver en Irlanda en 4 dias

Día 1: El primer día es importante despertarse pronto y visitar el Trinity College, un lugar imprescindible  fundado en 1592. En él podrás ver su excelente museo (con el libro de Kells, ya he comentado en alguna ocasión que es muy interesante ver antes de ir la película de animación que nos cuenta su leyenda), y su antigua biblioteca, una joya a nivel mundial.

A continuación podéis pasear por la calle Grafton, la más comercial de Dublín, con la Iglesia de Santa Teresa y el parque Stephen’s Green. Por la tarde podéis dedicarlo a la calle Dawson con la iglesia de Santa Ana, que conserva una fachada románica impresionante. Como vamos justos de tiempo no podremos visitar el Museo Nacional, el cual exigiría una mañana entera, pero podemos quedarnos con su localización para una próxima visita. Sí nos quedará tiempo para recorrer la calle Merrion St Upper, con la Galería Nacional, junto al Museo de Historia Natural. Para finalizar el día podemos ir a los jardines del Parque Merrion Square con la famosa estatua del genial escritor Oscar Wilde.

Parada en el Temple Bar en una visita de 4 dias a Irlanda

Parada en el Temple Bar

Día 2: Al día siguiente podemos comenzar en el Castillo de Dublín, en Castle Street, con su Record Tower y la capilla de San Patricio. A continuación podéis dirigiros a la Iglesia de St. Wertburgh y entrar en el museo de la ciudad de Dublín, una visita que puede llevaros unas tres horas pero con la que conoceréis a fondo, y de manera interactiva y amena, la capital de Irlanda. Esta parada es muy conveniente tanto si viajas con niños como con adultos. Si compras el ticket conjuntamente con el de la Catedral de Christ Church te ahorrarás unos euros y podrás ver ese impresionante monumento. Después de comer puedes dedicar la tarde al Parque y la Catedral anglicana de San Patricio, realmente espectacular, así como la Biblioteca Marsh, la más antigua de Irlanda. Para terminar podéis cenar algo en la zona del Temple Bar y haceros la foto de rigor.

Día 3: Con el fin de descansar un poco después de tanto caminar, sugiero hacer la excursión hasta los acantilados de Moher el tercer día. De esta manera todavía os quedaría un día más por si el tiempo se complica (algo muy habitual en Irlanda) y decidierais hacerla el último día. En el caso de que penséis contratar una excursión organizada, informaos bien de las condiciones de anulación. Muchas empresas os permiten cambiar la fecha de la excursión o daros de baja, pero exigen un periodo mínimo de preaviso.

Els Cliffs of Moher

Los impresionantes Cliffs of Moher

La excursión hasta los acantilados conviene comenzarla muy pronto por la mañana. Tenéis la opción de contratar una excursión organizada en autobús (como comentaba), o bien hacerla con un coche de alquiler. En el trayecto podéis parar a desayunar en la ciudad de Galway, una de las más interesantes del país, visitar algunos de los castillos, como el de Dunguaire o el Parque Nacional The Burren.

La visita a los acantilados es realmente impresionante. Es uno de los paisajes más impresionante de todo Irlanda. Forman parte de la conocida como Wild Atlantic Way, la ruta costera que recorre toda la isla de norte a sur. Los acantilados tienen más de 200 m. de altura y ofrecen unas vistas interesantísimas, tanto por el paisaje como por la fauna que habita cerca de ellos, especialmente aves acuáticas.

Día 4: El último día de nuestra escapada la dedicaremos a Dublín, concretamente a la parte más alta de la ciudad. Comenzaremos en O’Connell Street, en donde está la Oficina Central de Correos. Desde allí podemos bajar por Grafton Street y disfrutar de las típicas casas georgianas con las puertas de colores que han hecho célebre a Dublín. Una buena opción para esta última jornada en la capital de Irlanda es visitar la fábrica de Guinness, desde la cual tendremos unas vistas excelentes de toda la zona. Y para terminar os recomiendo una visita a alguna destilería típica, como la Jameson Destillery, antes de cenar en algún pub tradicional, para despedirnos de Dublín al son de la música irlandesa, siempre tan alegre.

2_ Dublin-Killarney-Cliffs of Moher

Esta segunda lista de cosas que ver en Irlanda en 4 días la he diseñado como recorrido circular por el sur-oeste de Irlanda
Recorrido 2: Que ver en Irlanda en 4 dias
Día 1: El primer día saldríamos pronto de Dublín con destino a la ciudad de Cork. Durante el camino podemos organizar algunas paradas como en Rock of Cashel, antigua residencia de los reyes de Munster, o el pequeño pueblecito de Cobh, casi a tocar de Cork, en la costa, último puerto que visitó el Titanic antes de comenzar su primera y trágica travesía. La tarde podemos dedicarla a pasear por la ciudad de Cork, una población muy agradable y animada, en la que puedes visitar la Catedral de San Finbar, la Cárcel de Cork, en la parte alta de la ciudad o el Barrio de los Hugonotes, el cual vale la pena hacerlo caminando. Nos quedaremos a dormir en Cork.
Día 2: El segundo día lo dedicaremos a la ciudad de Killarney, visitando el Parque Nacional de Killarney, que guarda joyas realmente interesantes como la Muckross House, una casa victoriana que nos permitirá sentir la forma de vida del siglo XIX, o el Ross Castle, una maravilla medieval del siglo XV. La visita al interior del castillo también resulta interesante pues tiene muebles y tapices antiquísimos. Podemos dirigirnos tranquilamente hacia Limerick, ciudad en la que antes de cenar tendremos tiempo de visitar alguno de sus monumentos, como el Castillo del Rey Juan, la Catedral de Sant María o el Hunt Museum. Un buen lugar para alojarnos es la misma ciudad de Limerick.
El Ross Castle a Killarney

El Ross Castle en Killarney

Día 3: El tercer día propongo dedicarlo por entero a visitar los acantilados de Moher, recorrer una parte de ellos y visitar alguno de los lugares cercanos, como por ejemplo el Burren National Park, situado a 10 km., la Doolin Cave, a poco más de 9 km. Podemos volver a dormir a la ciudad de Limerick.
Día 4: El último día haríamos el viaje de regreso a Dublín, con tranquilidad, como se hace todo en este país, para poder empaparse de todo lo que Irlanda puede ofrecer al viajero. Desde la ciudad de Limerick podéis llegar hasta el precioso pueblo de Adare, con el Castillo de Desmond y el Convento Franciscano. También vale la pena parar a comer en la pequeña localidad de Roscrea, en el condado de Tipperary, y visitar su castillo. Para terminar tenéis la opción de  parar a cenar en la ciudad de Portlaoise (como opción a hacerlo en Dublín) y pasear un rato por sus calles. Esta localidad está a poco más de 90 minutos de la capital y, según como vayáis de tiempo, puede ser una buena alternativa.

2_ Dublín-Irlanda del Norte

Con la última propuesta para una escapada corta a Irlanda os mando al vecino país de Irlanda del Norte. Notaréis el cambio, pues la forma de ser de los irlandeses contrasta con la de los británicos desde el mismo momento en el que se cruza la frontera.
Recorrido 3: Que ver en Irlanda en 4 dias
Día 1: Os sugiero una visita de medio día a Dublín. Podéis diseñarla vosotros mismos con parte de los datos que he puesto en las propuestas anteriores, pero os recomiendo no dejar de visitar el Trinity College con su antigua biblioteca. Luego por la tarde podéis coger el coche e ir con tranquilidad hacia Belfast, ciudad en la que podéis parar a dormir.

La ruinas megalíticas de Newgrange

Durante el trayecto, que dura en total menos de dos horas, tendréis ocasión de hacer alguna parada para hacer un picnic a media tarde, por ejemplo en el valle del Boyne, en donde están los restos de un impresionante complejo funerario del megalítico (3.000 a.C.) Lo forman tres grandes construcciones: Newgrange, Knowth y Dowth. Otra opción es hacer una parada en el monasterio de Monasterboice, con impresionantes cruces celtas de gran belleza.
Cruces celtas en el cementerio de Monasteirboice

Cruces celtas en el cementerio de Monasteirboice

Día 2:  Mi propuesta para el segundo día es pasarlo en Belfast, una localidad con una gran personalidad. Como puntos a destacar os diría que no podéis dejar de visitar las entrañas de los barrios de Falls y de Shankill (el barrio católico y el protestante, respectivamente), en los que más intensamente se vivió el conflicto civil. Quedan como testigos de aquella época los murales en las casas y por los muros, como un libro de historia al aire libre. Aunque hay itinerarios para hacer por tu propia cuenta, existe la posibilidad de contratar un tour con un taxi, acompañado por un irlandés que te guía y te pone en contexto de todo lo ocurrido.

Otra parada muy recomendable es el museo del Titanic, una magnífica instalación en la que podréis disfrutar tanto los adultos como los niños, mientras os metéis en la historia de su construcción, en las condiciones de vida de las personas que lo fabricaron,  o en el lujo con el que fue decorado el barco más famoso de la historia.

Murales de Belfast, testigos de la historia reciente

Murales de Belfast, testigos de la historia reciente

Antes de ir a dormir podéis pasar la tarde por el barrio de la Catedral, la zona más animada y cultural de Belfast, con muchos callejones encantadores por los que es una delicia perderse.

Día 3: Después de un buen Irish Breakfast (un reconstituyente desayuno con huevos, bacon, patata y judías) podéis coger la carretera hacia la Calzada del Gigante, una de las formaciones geológicas más impresionantes de cuantas he visto. Durante el trayecto puedes optar por recorrer la ruta costera de Antrim, visitando el pueblo de Carnlough. Pocos quilometros más allá está el puente de cuerda Carrick-a-Rede, un paso que utilizaban antiguamente los pescadores para poder descender al nivel del mar.

El puente de cuerda de Carrick-a-Rede

El puente de cuerda de Carrick-a-Rede

Cuando por fin llegues a la Calzada del Gigante, te recomiendo que contrates una de las audioguías (están en castellano), con la que podrás ir siguiendo las explicaciones acerca de las historias y leyendas relacionadas con la Calzada, así como gran cantidad de información geológica. Visitar la Calzada no lleva más de un par de horas, pero os recomiendo que hagáis una excursión desde la base de la Calzada hasta la cima. Son un par de horas pero por un sendero sin apenas turistas que vale mucho la pena.

La calçada del Gegant

El tercer día podéis dormir en alguna localidad cercana o bien en la ciudad de Londonderry, a poco más de una hora.

Día 4: Nuestro último día lo pasaremos en la ciudad de Londonderry, la segunda localidad de Irlanda del Norte. Destaca su ciudad fortificada, la única del país con murallas, las cuales fueron construidas en el siglo XVII. También os recomiendo visitar la catedral de St. Columb, o un museo sobre la historia del conflicto entre las dos irlandas: el Museum of Free Derry. El viaje de regreso hasta Dublín os llevará algo más de tres horas. Según la hora de salida todavía podéis hacer alguna parada para comer en plan de picnic.
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Joan Torres

Viatger, blocaire i optimista empedreït. Lector d'amagat i pare a jornada completa. Viajero, blogero y optimista empedernido. Lector a hurtadillas y padre a jornada completa.

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