Ciudades de color III. Tres ciudades verdes.

Aquí os traigo la última entrega de esta colección de artículos dedicados a ciudades de colores. En el primero de ellos os hablé de tres ciudades blancas: Udaipur, Stavanger y Oia. En el segundo repasamos tres ciudades de color rosa: Jaipur, Toulouse y Petra. Ahora, para terminar, mi propuesta es hablaros de tres ciudades en las que domina el color verde. Quizá te soprenda mi elección ya que ninguna de las tres ciudades están habitadas: unas porque ya estuvieron en la antiguedad, como es el caso de Machu Pichu y de Tikal; la tercera, en cambio, porque nunca lo ha estado: Gwanggyo, en Corea del Sur, un proyecto arquitectónico aún por empezar.

1_ MACHU PICHU

Han pasado ya unos cuantos años desde mi primer viaje a Perú, pero recuerdo con gran nitidez la visita a Machu Pichu. Y recuerdo la sensación de sentirme sobrepasado por la magnitud de cuanto me rodeaba.

Machu Pichu (cuyo significado es Montaña Vieja) es un emplazamiento formidable, de complicado acceso, que se alza 2.490 m. sobre el nivel del mar. La vegetación colorea todo el paisaje y le da forma.

Su construcción se atribuye a Pachacútec, primer inca del Tahuantinsuyo, en el año 1.450. Al parecer quedó impresionado por el emplazamiento, después de conocerlo en una de sus campañas. Mandó construir allí edificios para uso civil y religioso. A partir de entonces, tanto durante la conquista española como durante el periodo colonial, el emplazamiento fue quedando en el olvido, frecuentado por algunos indígenas que utilizaban las terrazas para plantar sus cosechas. Posteriormente, en 1.912, el arqueólogo norteamericano Bingham tuvo conocimiento de su existencia y comenzó una excavación. Con la publicación al año siguiente de su artículo en la revista National Geographic, Machu Pichu se dio a conocer al resto del mundo.

Para poder acceder es necesario obtener previamente un tiquet. Sólo es expedido en los establecimientos autorizados por el Gobierno, ya que hay un aforo diario limitado a 2.500 personas. Has de tener en cuenta que esos tiquets no los expenden en el acceso al parque, sino que debes comprarlo con anterioridad.

Para poder llegar a Machu Pichu  una de las posibilidades más interesantes es contratar un trekking de cuatro días a través del Camino del Inca. Puede hacerse desde el Piscacucho, cruzando el puente colgante del río Urubamba, o bien desde las ruinas de Qoriwayrachina. Otra de las opciones, es comprar un billete de tren o de autobús que te lleve a Aguas Calientes, la puerta de acceso al Parque Nacional. Desde Aguas Calientes hay diferentes medios de transporte a tu disposición. Desde el autobús (con horarios entre las 5,30 y las 17,00h), hasta trenes con variadas categorías y, como es lógico, con diferentes precios. Destaca el Hiram Bingham, considerado uno de los 5 trenes más lujosos del mundo.

El recinto es bastante extenso, por lo que has de tomarte tu tiempo para poder recorrerlo y visitar el Templo del Sol, la Residencia Real, la Plaza Sagrada o su Intihuatana («la piedra donde se amarra el sol”). Es éste uno de los lugares más estudiados de Machu Pichu. La Intihuatana es un pequeño monolito cúbico de granito con una base de unos 8 m2. Se ha comprobado que es una herramienta muy fiable para predecir los solsticios y con ellos los cambios de las estaciones, lo cual era fundamental para poder realizar una planificación de las cosechas; por otro lado, cada una de sus aristas está perfectamente alineada con los cuatro puntos cardinales y, según parece, con otras construcciones similares situadas a cientos de kilómetros.

2_ TIKAL

Tikal, en Guatemala es un punto y a parte dentro de las ruinas Mayas. Sobre todo si estás acostumbrado a otros conjuntos arqueológicos más accesibles como son los del Yucatán. Uno se adentra en la exhuberancia de la selva, en su mundo de sonidos desconocidos. En Tikal se siente la humedad y la presencia de animales apostados como espectadores.

Las dimensiones del recinto son descomunales, así como las de sus construcciones. Alguna de sus pirámides está entre las más altas de la civilización maya. La primera vez que visité Tikal todavía se permitía subir a todas. Contemplar la selva desde lo alto es uno de mis mejores recuerdos de aquel lugar. Actualmente se ha cerrado el acceso a algunas de ellas, con el fin de evitar su deterioro.

Tikal se encuentra en la región del Petén, uno de los departamentos de Guatemala. El recinto arqueológico forma parte del Parque Nacional Tikal, y es Patrimonio de la Humanidad desde 1979. Fue la capital de un poderoso estado, el cual alcanzó su esplendor durante el Periodo Clásico Maya, que comprende desde el 200 al 900 d.C. Lo sorprendente es que gran parte de sus construcciones fueron construidas ya en el siglo IV a.C.

El paseo por el recinto es muy agradable, aunque conviene llevar un buen calzado, ir preparado para la humedad que produce la selva, y llevar un eficaz antimosquitos. El total de la ciudad ocupa 16 km2 por lo que, aunque no toda ella es visitable, se realiza una buena caminata. A partir de la Gran Plaza, flanqueada por las dos pirámides más conocidas de Tikal, y situada en el centro de la ciudad, puedes visitar las dos acrópolis (una hacia el norte y otra hacia el sur)

Dependiendo de la hora del día, podrás contemplar algunos animales tropicales como el venado de cola blanca, el tepezcuintle, el tapir, así como gran cantidad de pájaros: el tucán, el guacamayo o, no tan frecuente, el quetzal.

El horario del parque es desde las 6’00 hasta las 18’00h. Hay varias maneras de acceder, aunque la más común es mediante los microbuses que parten desde Flores. Esta es la ciudad más cercana al recinto arqueológico. También pueden ser visitadas desde el estado vecino de Chiapas, en México, con tours que ofrecen esa extensión, a través del río Usumacinta.

3_ GWANGGYO

De la tercera de las ciudades de color verde no os puedo hablar en primera persona puesto que no he estado. De hecho nadie ha estado allí ya que se trata de un proyecto. Es la propuesta que hizo el estudio holandés de arquitectura MVRDV  para un concurso de diseño. Se llama el Gwanggyo Power Center. En 2008 el grupo Daewoo lo convocó con el fin de diseñar el que será el centro urbano de la ciudad de Gwanggyo. Su ubicación está prevista a unos 35 km al sur de Seúl. El origen del proyecto era el de descongestionar a la capital, tan superpoblada, mediante un proyecto ecológico y sostenible.

Su diseño es espectacular. Como puedes ver en las fotografías que adjunto a este artículo, los edificios tendrán una forma cónica con terrazas llenas de plantas, las cuales ofrecerán la imagen de un bosque virgen. Este efecto se verá aumentado al estar toda la ciudad rodeada por lagos y montañas boscosas. El riego de toda esta vegetación está previsto que se realice mediante técnicas sostenibles de irrigación, permitiendo que el excedente de agua de los pisos superiores descienda hacia la terraza siguiente. Las dimensiones también son asombrosas: 200.000 m2 destinados a equipamientos culturales, de ocio y comercios; 48.000 m2 para que se instalen empresas, en armonía con los 200.000 m2 de zonas residenciales con las que convivirán, ya que los usos estarán mezclados con el fin de que no queden zonas sin vida según la hora del día. La previsión es la de llegar a una población de 77.000 habitantes. No sé cuando estará terminada pero puedo asegurarte que intentaré ser uno de los primeros turistas que vayan.

CONCLUSIÓN

En fin, estas son mis propuestas para unas ciudades de colores. He repasado tres ciudades de color blanco, tres rosas y tres verdes. Ya me dirás si te han gustado. Prometo en el futuro presentarte otros artículos con más lugares que destaquen por su color. Mientras los preparo, ¿por qué no me dices qué lugares te gustaría que trajera a este rincón dedicado a los viajes?

Joan Torres

Viatger, blocaire i optimista empedreït. Lector d'amagat i pare a jornada completa. Viajero, blogero y optimista empedernido. Lector a hurtadillas y padre a jornada completa.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *