Vie, 16/08/2024 - 10:22 vadmin La ruta de la Seda, ¿qué visitar? Índice de contenidos La Ruta de la Seda es la ruta comercial más antigua que unió al mundo oriental con el occidental. Su recorrido suma más de 8.000 km, con el extremo más oriental a Chang'an y el más occidental en Constantinopla. El grupo de países actuales por los que pasaba esta ruta son la China, el Kirguistán, Tayikistán, Uzbekistán, Turkmenistán, Irán, Irak, Siria, Jordania, Israel y Egipto, así como Turquía. Desde fuera, cuando se oye hablar de la Ruta de la Seda, siempre suele ser en un sentido histórico, un punto de vista más bien hipotético. Esta visión no está desencaminada, ya que sobre el terreno no hay marcada una ruta estricta, aparte de algunos segmentos conservados e indicados espontáneamente. Esto se debe a que no hablamos de un solo camino, sino de una red de comunicaciones muy variada, imposible de marcar con precisión. En nuestros días, la Ruta de la Seda se hace presente a través de otros vestigios históricos, fruto de esta ruta comercial. Aquí intentaremos hacer una breve presentación de su historia y, como siempre nos interesa viajar, seguidamente le recomendaremos algunos lugares que podéis visitar para comprender la importancia de la ruta comercial más antigua del mundo. Historia de la Ruta de la Seda La Ruta se remonta a los primeros contactos que se establecieron entre oriente y occidente, así que todo comienza con Alejandro el Grande con su conquista dirigiéndose hacia el este. Él llegó hasta lo que ahora conocemos como Tayikistán, donde fundó Alejandría Escate, que acabaría siendo un punto fundamental para la Ruta de la Seda. Por el lado oriental, quien promulgó con más entusiasmo expediciones hacia el este, fue la dinastía Han, quien aseguró con su ejército una ruta comercial fiable, con la que fueron capaces de comerciar con el imperio romano. Las relaciones entre estos dos imperios fueron cordiales y fructíferas. Tanto, que en Luoayng se recibió la embajada de Roma, el año 166. Las relaciones comerciales que se mantuvieron a través de varios períodos de una forma irregular, con subidas y bajadas. Por ejemplo, fue durante el mismo imperio Romano cuando se publicó un edicto que prohibía la compra de seda, puesto que la importación de este producto tan apreciado representaba importantes pérdidas de oro hacia China. Con la escisión del Imperio, fue la parte oriental la que mantuvo unas relaciones comerciales activas con la India y los Bactrianos, y siguiendo en contacto con el Imperio Chino a través del mar, sobre todo desde Egipto hacia Guangzhou. La ruta terrestre se va abandonando paulatinamente a favor de las rutas navales, sobre todo con la ruta marítima que establecen los portugueses, que acaba siendo la principal entrada de productos asiáticos en occidente. De todas formas, esta ruta fue de una gran actividad durante más de un milenio, y permitió enriquecer y comunicar las civilizaciones que entraron en contacto: chinos, romanos, armenios, magiares, indios… el contacto de diferentes culturas permitió hacer evolucionar a todas estas poblaciones. Su paso ha dejado una serie de grandes ciudades que proliferaron gracias a la actividad económica que la Ruta de la Seda promovió, y que todavía hoy pueden apreciarse perfectamente. Sin embargo, el nombre de ruta de la seda no se utilizó hasta que el geólogo y geógrafo alemán Fernando von Richthofen le pone este nombre a toda esta red comercial que se estableció en la edad antigua y perdurará hasta que haya terminado la edad media. ¿Qué visitar en la Ruta de la Seda? Hay varios países y regiones que destacan por su relación histórica con la ruta de la seda, con ciudades, pueblos y antiguas ruinas que honran la memoria de la Ruta de la Seda, a continuación os decimos nuestros favoritos, así como qué lugares son exactamente los que no se pueden perder: China China es el inicio y final de la ruta de la seda. De su antiguo Imperio es desde el que se extrajo este material tan delicado y deseado, que fue uno de los más importantes de todo el comercio intercontinental de la época. Actualmente, la mejor forma de visitar China es siguiendo la antigua Ruta de la Seda. Partiendo de ahí, podrás disfrutar de la gran muralla China; Xi'an, con los guerreros de terracota; Luoyang, la antigua capital durante la dinastía Han; Ningxia, con sus grutas de Xumishan; Tianshui, en el epicentro de China y con el destacable templo Fuxi; Turfán, con las ruinas de Gaochang… Una serie de paradas imprescindibles, de las que solo hemos citado una pequeña parte, le descubrirán territorios impresionantes que se enriquecieron a partir de la Ruta de la Seda. Uzbekistán Uzbekistán es uno de los mejores países para disfrutar totalmente de las riquezas que la Ruta de la Seda dejaba a su paso. Samarcanda, una de las paradas más importantes de esta antigua ruta, y de una belleza extraordinaria, es uno de los mejores ejemplos del porqué es tan interesante la Ruta de la Seda. Las tres madrazas de Registán, en el corazón de Samarcanda (La Madraza de Ulugh Beg, la Tilya-Kori y la Sher-Dor) son fruto de los últimos gloriosos días de esta famosa ruta. Para descubrir en persona todas las bondades de Uzbekistán, podéis venir con nosotros en nuestro viaje en grupo por Uzbekistán, con el que pasaremos por las paradas más importantes de la Ruta de la Seda: Viaje en grupo a Uzbekistán Turquía Turquía es uno de los últimos tramos en la Ruta de la Seda, pero los vestigios que quedan no son menores que el resto de países: desde Anatolia a Estambul, Turquía está llena de catas maravillosas de la Ruta de la Seda. De hecho, hay varios itinerarios que siguen los antiguos caminos que antes fueron por donde pasaban los comerciantes y viajantes de tantos países diferentes. En estos distintos itinerarios aparecen una serie de monumentos que se encuentre en la lista de patrimonio de la humanidad de la UNESCO: La Gran Mezquita y Hospital Divrigi, en medio de la Anatolia; los numerosos edificios históricos de Estambul, liderados por el ahora Mezquita de Santa Sofía; la ciudad de Safranbolu, que fue una parada de caravanas de importancia capital; la Mezquita Selimiye, a Edirne; y la ciudad de Bursa, conocida por ser lugar de nacimiento del Imperio Otomano. La Ruta de la Seda tiene muchas caras y sus posibilidades son infinitas. Aquí, sin embargo, tiene nuestra pequeña aportación a la hora de visitarla. Esperamos que le hayamos inspirado un poco a la hora de viajar. Y si tiene una consulta o desea viajar con nosotros, Viatges Alemany está a su disposición. By vadmin